John, 39 años
Lea más sobre John y cómo dejó de fumar.
La planificación fue clave para el éxito de John. "El curso [para dejar de fumar] me enseñó a prepararme para dejarlo".
Cuando John Peterson se pone al volante de su auto de carreras, no solo intenta ganar la carrera. Con cada vuelta, transmite a los aficionados a las carreras un mensaje sobre la importancia de no fumar.
John es piloto de carreras y su equipo se llama "Smoke-Free 83". En cada vuelta, los aficionados ven el auto de John cubierto de información sobre cómo dejar de fumar, incluido un número 1-800 de ámbito nacional al que pueden llamar.
Fuera de la pista, John recorre las ciudades con su auto y les explica a los alumnos de quinto curso por qué no deben empezar a consumir tabaco. Los niños escuchan su mensaje, se suben al auto de carreras e incluso lo firman.
John sabe por experiencia propia lo difícil que es dejarlo una vez que se empieza a consumir tabaco. Fumó y mascó tabaco durante 16 años antes de poder dejarlo definitivamente.
Al igual que muchos fumadores, John empezó a fumar en la secundaria. Tras fumar durante 10 años, John intentó dejarlo por su cuenta, pero nunca lo consiguió. "De hecho, pensaba que nunca sería capaz de dejarlo", afirma John. Entonces, un día, John recibió un correo electrónico sobre un curso para dejar de fumar que ofrecía su empresa. Se inscribió, un paso que le puso en el buen camino para abandonar el hábito. "El curso me enseñó cómo prepararme para dejarlo", afirma John. Esa planificación fue la clave de su éxito.
Lecciones que aprender
John tenía mucho que aprender y planificar antes de dejar de fumar definitivamente.
Su primer paso fue comprender cómo funcionaba la adicción a la nicotina. "Nunca había oído hablar de la dopamina. Es la sustancia química del cuerpo que nos hace sentir bien. Normalmente, el cuerpo la libera con regularidad para mantener el equilibrio. Pero, en mi caso, mi cuerpo se había acostumbrado a recibir dopamina de los cigarrillos, lo que hacía que los deseara aún más".
En el curso para dejar de fumar, John aprendió sobre el efecto devastador que el tabaco y la nicotina causaban al recorrer su cuerpo hasta llegar al cerebro. "Solía pensar que el tabaco solo afectaba a los pulmones y los labios. No me daba cuenta de que todas esas sustancias químicas circulan por el resto del cuerpo y pueden llegar al cerebro".
En cuanto John supo más sobre cómo le afectaba el tabaco al cuerpo, su siguiente paso fue trazar un plan. Fijó una fecha para dejarlo y decidió qué productos de ayuda para dejar de fumar iba a utilizar. En intentos anteriores por dejarlo, John probó tanto los parches como el chicle de nicotina, pero no leyó las instrucciones sobre cómo utilizarlos correctamente. Esta vez, John estaba preparado. Aprendió que, independientemente de los productos que decidiera utilizar, el hecho de asistir a las clases le daba más probabilidades de dejarlo.
Se propuso dejar de fumar considerando la fecha en la que dejaría de fumar como una meta que debía alcanzar. Una vez que la alcanzara, ya no sería fumador.
La fuerza que nos aportan los demás
Escuchar las historias de éxito de otras personas le animó. Sus compañeros de clase le contaron que, antes de asistir al curso, tampoco pensaban que pudieran dejar de fumar. Escuchar sus historias le dio a John la confianza y la fuerza necesarias para intentar alcanzar su objetivo de dejar de fumar.
John también aprovechó la ayuda en línea. "El recurso en línea fue un lugar ideal para consolidar lo que había aprendido en las clases. Además, la sección en línea calculó lo que había gastado en cigarrillos. La cifra era impresionante".
Todo el esfuerzo que John dedicó a prepararse para dejar de fumar le ayudó a mantenerse centrado en su objetivo y a no ceder a la tentación de fumar. "Yo lo veo así: me ha costado mucho esfuerzo", afirma John. "Si lo echara todo por la borda fumándome un cigarrillo por un antojo, tendría que empezar de cero. Fue un gran incentivo para no encenderlo".
La historia de John refleja sus experiencias tal y como las contó en una entrevista.