Cómo dejar de fumar: Sepa cómo pueden ayudar la familia y los amigos
Puede animar con delicadeza a alguien que consume tabaco a que deje de hacerlo. Considere sus comentarios como algo que puede influir en la decisión de esa persona de dejar el tabaco.
- Empiece con delicadeza cualquier conversación sobre dejar el tabaco. Pregunte si está bien hablar del tema. Si es así, pregúntele qué opina sobre dejarlo.
- Explíquele a la persona por qué quiere que lo deje. Dé razones que sean tan importantes para ella como lo son para usted. Por ejemplo: "Quiero que estés con nosotros durante mucho tiempo". No intente hacerla sentir culpable.
- Pregunte si hay alguna forma en la que pueda ayudar si decide dejarlo.
- Haga que esta conversación sea breve. Pregunte si puede volver a hablar con ella más adelante para saber qué piensa.
Cómo ayudar a alguien a dejar de consumir tabaco
Los familiares y amigos son una fuente importante de apoyo y motivación para una persona que está tratando de dejar el tabaco. Pero antes de ofrecer ayuda, pregunte si está bien ayudar, y luego pregunte qué puede hacer. No dé por sentado que la persona desea su ayuda o que usted sabe la mejor manera de ayudar.
Si una persona le pide su apoyo, hay muchas cosas que tal vez pueda hacer.
- Comparta sus antecedentes de consumo de tabaco.
- Si nunca ha consumido tabaco, dígale a la persona que usted ha oído que puede ser muy difícil dejarlo. Si conoce personas que han dejado el tabaco, cuéntele sus experiencias. No haga que esa persona se sienta culpable.
- Si solía consumir tabaco, dígaselo a la persona, pero no presuma de ello. Dígale que sabe que es difícil. Y si tuvo que intentarlo muchas veces antes de dejarlo, dígalo. Cuéntele cómo le ha cambiado la salud y el bienestar desde que dejó el tabaco. Cuéntele cómo superó los momentos en los que tenía ganas de volver a consumir tabaco.
- Si actualmente consume tabaco, dígalo. Dígale a la persona si ha intentado dejarlo y no lo ha conseguido. Dígale a la persona que cree que ella puede dejarlo. Y comprométase a no fumar en su presencia ni a dejar tabaco o artículos relacionados a la vista. Si vive con la persona que está intentando dejar el tabaco, acuerde consumir tabaco fuera de casa o limitarlo a una sola habitación. Mejor aún, acuerde dejarlo junto con la persona.
- Dé apoyo.
- Dígale a la persona que está dispuesto a hablar con ella o a visitarla cuando lo desee. Cuando consiga su objetivo de dejar el tabaco, felicítela. Invítela al cine, hágale un pequeño regalo o, simplemente, envíele un correo electrónico o una nota para reconocer su esfuerzo y dedicación.
- Pregunte a la persona si puede interesarse por cómo se encuentra.
- A muchas personas les gusta tener algo en la boca. Tenga siempre a mano en casa caramelos duros, verduras cortadas o palillos para ofrecérselos a la persona.
- No haga caso del mal humor. Por muy malhumorado que esté alguien, siga prestándole apoyo.
- Coméntele a la persona los cambios positivos que observa. Por ejemplo, dígale si nota que ya no se queda tanto sin aliento.
- No controle a la persona, por ejemplo, buscando tabaco o olfateando para ver si huele a humo.
- Ayude a evitar los factores desencadenantes. Las personas que consumen tabaco suelen tener factores desencadenantes, es decir, situaciones que les provocan ganas de consumir tabaco. Usted puede ayudar a la persona a evitarlos.
- Pregunte cuáles son los factores desencadenantes de la persona y cómo puede ayudarla. Por ejemplo, si la persona siempre fumaba durante la pausa para el café, intente llamarla para charlar a esa hora.
- Hagan cosas juntos, como ir al cine o dar un paseo. La actividad física puede ayudar a la persona a pensar menos en el tabaco y a reducir las ansias de nicotina.
- El alcohol suele ser un desencadenante. Si es posible, mantenga a la persona alejada de los lugares donde se consume alcohol.
- Ayúdela con las tareas diarias, como hacer la compra o cocinar. Esto podría ayudar a aliviar el estrés, que es uno de los principales desencadenantes del consumo de tabaco.
- Ayude con los deslices o las recaídas. La mayoría de las personas necesitan más de un intento para dejar de consumir tabaco. Si la persona tiene un desliz, dígale que no pasa nada y que usted sigue preocupándose por ella.
- Reconozca el mérito de la persona por el tiempo que haya pasado sin consumir tabaco (días, semanas o meses).
- Analicen juntos qué han aprendido de ese intento. ¿Hay algún factor desencadenante al que deban prestar atención? ¿Debería la persona probar asesoramiento telefónico, medicamentos o tratamiento de sustitución de nicotina?
- Si la persona vuelve a consumir tabaco, puede tratarse de un desliz puntual. Recuérdele cuánto tiempo había estado sin consumir tabaco y por qué quería dejarlo en primer lugar.
- Dígale que hizo bien en intentar dejarlo y anímela a volver a intentarlo. Utilice un lenguaje positivo, como "cuando lo intentes de nuevo", en lugar de "si lo intentas de nuevo".